miércoles, 10 de mayo de 2017

Somos prisioneros del miedo

En alguna oportunidad nos sentimos culpables y creemos merecer castigo por lo que hemos hecho mal, es nuestro primer contacto con el miedo, que es gatillado por nuestro inconsciente que nos dice que hemos pecado contra Dios y merecemos ser castigados. Así, funcionamos en nuestras actividades a través de la vida, algunos miedos se reconocen fácilmente otros están escondidos mas profundamente y esta particular situación hace que estemos siempre en un ciclo de temor constante y creciente que mina la fe y la energía, esto hace que todas nuestras creencias, juicios y percepciones acerca del mundo en que vivimos, nos lleva a creer que estamos inmersos en un ataque constante del cual no podemos escaparnos y creemos debemos atacar para defendernos. En nuestro transitar por la vida se cultivan miedos por la sociedad, la iglesia, los medios de comunicación, nuestros padres, la gente y todos los que entran en contacto con nosotros. Pero debemos intentar vencer a estos, pues ellos son el mayor impedimento para que el amor en nosotros se manifieste, son obstáculos para la manifestación de los milagros, pues cada milagro es una manifestación del amor y éstos ultimos ocurren cuando perdemos los miedos; entonces y como consecuencia de lo anterior, nuestros miedos y culpas se desvanecen permitiendo que el amor se manifieste y nos ilumine. Pero somos algo intrasigente pues tememos, a perder el trabajo, a perder los seres queridos, amigos, a la oscuridad, a la traición, a no ser competentes y sobre todo a la muerte, por ello tenemos un ineludible compromiso de sanar nuestro pensamiento de la idea de separación para reforzar nuestra unión con el TODO, el primer atisbo de logro de lo anteriormente planteado es el decernimiento de las emociones principales las cuales generan todas las otras emociones, el amor y el miedo, estas puden generar una serie de sentimientos positivos (amor) pero al mismo tiempo y en igual cantidad, sentimientos negativos (miedo). Saber de donde provienen esas emociones, nos libera de ellas. Para generar emociones positivas hay que observar las negativas, pues el resistirlas aumenta el dolor. Cuando estamos tristes, dolidos, desesperanzados o enojados debemos perdonarnos por sentir esas emociones y aprovechar la oportunidad para ver lo que nos dicen de nosotros mismos. También es saludable llorar cuando sintamos el deseo de hacerlo. Se han hecho estudios sobre la gran cantidad de toxinas que se liberan al llorar. Aceptar y analizar nuestras emociones nos hace canales de amor más limpios. Cuando hacemos contacto con nuestro dolor y lo miramos de frente, lo que encontramos en el fondo de ese dolor es mucho miedo acumulado. La oración y la meditación ayudan a enfrentar esos monstruos que nosotros mismos hemos creado y a los que luego les tememos, el miedo es también una emoción y hay que analizarla, al enfrentarlos, veremos que éstos son producto de nuestra propia imaginacióny terminan generando angustia, coraje, rencor, desconfianza, intolerancia, envidia, deshonestidad, orgullo y muchas otras emociones que nos quitan la paz y dañan nuestras relaciones.

1 comentario:

  1. se desprende de esta nota que el miedo es perjudicial para nuestra evolucion, entonces por que nos enseñan a tener miedo???

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